TERAPIA INDIVIDUAL

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Iniciando nuevos caminos… Y son muchas las personas que me han pedido un acompañamiento personal que a menudo ha surgido de manera espontánea. Estar presentes, ser conscientes de las propias emociones, buscar herramientas para recuperar el equilibrio, apoyo en la toma de decisiones, etc. en resumen avanzar en la propia vida en busca de la llamada felicidad.

¿Y QUÉ ES LA TERAPIA INDIVIDUAL?

La terapia individual es un acompañamiento personal que tiene el propósito de que la persona aprenda una nueva manera de ver y estar en la vida. Una nueva manera de Ser. El proceso terapéutico apoya a la persona en su crecimiento personal, en la autoresolución de sus propios conflictos, el conocimiento de su carácter, el descubrimiento de su verdadero yo, y el aprendizaje de vivir el presente y ser responsable de la propia vida.

Se trata de aprender a escucharse a uno mismo para reconocerse, comprenderse y encontrar recursos para volver al equilibrio y poder así avanzar. El ajetreo de los ritmos de vida actuales no permite a menudo encontrar un espacio para ello y para el autoconocimiento. Y por ello, la terapia es el lugar ideal. Sigue leyendo

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EL CLIENTE AMA

por_que_nos_late_el_corazon_articulo_landscape2El cliente ama. El cliente tiene un corazón. Siente gran cantidad de emociones que lo inundan y lo confunden. Quizás por eso busca ayuda. ¡Su corazón ama! ¡Igual que ama el mío! Su corazón late igual que late el mío. Y su corazón puede herirse si no escojo las palabras adecuadas para dirigirme a él. Y frente al cliente debo escuchar a su corazón y hablar el lenguaje del amor. ¿Qué siente el cliente? ¿Qué desea? ¿Dónde sufre? ¿Puedo llegar hasta él? ¿Hasta dónde acercarme? ¿Puedo estirar? Y ese amor del cliente se expresa en forma de aflicción Sigue leyendo

EL CLIENTE SABE

07BBEl cliente sabe. Yo parto de la idea de que la persona que viene a verme a la consulta es un adulto que sabe sobre sí mismo. Somos dos adultos. Y frente al cliente me muestro humilde, escucho y estoy abierta a lo que me comunica. La persona merece mi respeto y me siento curiosa frente a ella. No juzgo al cliente, ni doy diagnósticos precipitados. No aplico reglas, ni tablas. Cada ser humano es único. El cliente tiene el poder sobre su vida, sobre sus decisiones. Y no ejerzo de “sabelotodo” ¿Y quién mejor que el cliente para saber lo que necesita? Y por ello escucho si me demanda algo. Y si me exige Sigue leyendo