MÁS ALLÁ DEL BIEN Y DEL MAL

La reconciliación de lo bueno y lo malo que hay en ti

Este es un gran tema que quería tratar hace mucho tiempo. ¡Por fin ha llegado el momento!
Como siempre voy a dar ideas muy claras para que consigas amarte con todo.
¡Vamos a ello valientes!

Vivimos en una sociedad donde hay una idea sobre lo que está bien y lo que está mal. Esta visión dual del mundo parece que tiene su origen en algunas religiones. Y esto nos coloca en una situación complicada cuando algo que “está mal” según el orden social, vive dentro de uno mismo porque significa que “estás mal hecho”, “eres incorrecto”, etc. Y este pensamiento dual crea una división interna del ser. Esta división del ser se manifiesta con pensamientos negativos sobre ti mismo y sobre la vida.

Una voz que habla…

Y de esta forma en tu cabeza hay una pelea interna que sientes como una voz que te habla. Hay una voz que te dice que cosas haces bien y otra que te dice que cosas haces mal. ¿Te suena? Parecen dos vocecitas distintas, pero realmente son la misma persona: ¡tú!

¿Quieres saber qué hace esta voz?

Esta voz hace que digas y hagas cosas que no quieres decir y hacer. Te conviertes en un títere de esta voz… Y hace que te sientas mal y que te enganches a sentimientos de sufrimiento. Además, disminuye tu creatividad, ya que esta voz dice: “yo controlo mi vida”, en contra del flujo natural de la vida.

A menudo esta voz genera estrés, angustia, inseguridad, etc. Y esto genera los temidos síntomas corporales porque el cuerpo está intentando expresar todo este disgusto interno. Bueno, supongo que os dais cuenta de que de esta forma es imposible tener una vida tranquila y en armonía. ¡Vamos a solucionar esto!

Un sistema de opuestos

La solución frente a la mirada limitante de la dualidad es la polaridad. Existe una tradición filosófica espiritual que reconoce que en el ser humano hay un sistema de opuestos y complementarios, que sumados le permiten ser un todo. A veces se habla de yin y yang, como dos energías opuestas que rigen este mundo.

Joaquin Mullor 98

Todo ser humano está formado por muchos opuestos. Puedes visualizar cada uno como una línea recta horizontal y en cada extremo de la línea hay un opuesto. Para vivir en equilibrio debes aprender a estar en la mitad de la línea, teniendo acceso libre a los dos costados cuando lo necesites. Pero normalmente niegas tus partes consideradas negativas y te balanceas hacia un lado de esta línea.

Al actuar de esta forma no tienes acceso al otro extremo y por lo tanto si en un momento determinado necesitas esa energía no estará disponible. Estará reprimida o no la sabrás usar. Y de la misma manera, el polo en el que estás cómodo no podrá manifestarse con plenitud pues hay una tensión con el otro extremo.

Por ejemplo, conocer a “tu agresor interno” sería de gran ayuda en una situación donde tuvieses que defenderte. Pero solo podrás usar esta energía si no le tienes miedo y la tienes integrada.
¿Y cómo integrarla?

Incluye a tu sombra

Se trata de incluir a la sombra, incluir lo “malo” que hay en ti. La sombra representaría todo aquello que resta oculto en ti: lo oscuro, lo feo, lo malo, lo guarro, los monstruos, los miedos, etc. Por ejemplo, hay muchas personas que quieren llegar al amor, rodeando los miedos. Y hay que comprender que solo se puede llegar al amor cuando se integra al miedo. ¡Es necesario atravesarlo!

Voy a serte sincera, aquí tenemos una dificultad: ¡te has creado una imagen idílica de ti mismo!

Te has creado un autoconcepto de ti mismo, donde has seleccionado aquellos rasgos que te parecen más adecuados, excluyendo todo lo que no te parecía correcto. Todo el mundo quiere mostrarse como “una buena persona”, ¿pero para qué sirve ser buena persona si estás todo el día sufriendo internamente? Realmente estos pensamientos limitantes te llevan a una versión sesgada de ti mismo y a una vida en rosa que no existe. ¿Qué hay que hacer entonces?

Hay que incluir al agresor que eres, al miedoso, al rabioso, al marrano, al egocéntrico, al tristón, etc. Y ya sé que me dirás: “vaya, yo no quiero ser todo esto”. Pues, te voy a decir una cosa: ¡Ya lo eres! Ahora simplemente puedes elegir serlo conscientemente y poder así llevarlo con transparencia y equilibrio en tu vida; o puedes elegir aparentar que tú no eres eso, y que esto te domine a ti y continúes hablándote mal y criticando a otros cuando te reflejan esas partes de ti que no te gustan. ¡Pero serlos, ya los eres todos!

Ejemplos de opuestos

/Amoroso, miedoso/ víctima, agresor/ conciliador, alborotador/ optimista, pesimista/ tranquilo, movido/ solitario, social/ maestro, discípulo/ egocéntrico, humilde /limpio, marrano/ culpable, inocente/ vago, trabajador/ fuerte, vulnerable/ rígido, flexible/ alegre, triste/ rabioso, calmado/ tranquilo, gritón/ sabio, ignorante/ salvaje, domesticado/ exigente, tolerante/ etc.

Vamos a observar dos situaciones:

Por un lado, por ejemplo, figúrate que tienes la idea de que ser pesimista es malo. Y te estás esforzando todo el día para mantenerte alegre y mostrarte optimista con todos. Este es un esfuerzo energético tremendo para todo tu ser. Un autoengaño que crea frustración y agota. ¿Y qué tienes que hacer? Aceptar que tienes una parte de “pesimista”. Y las emociones que se sienten y se expresan no duran. Y encontrarás un equilibrio entre el pesimismo y el optimismo. Y aceptarás ambas sensaciones sin tener una creencia limitante de que una es mejor que la otra. Simplemente son emociones del ser humano. Opuestos y complementarios.

Por otro lado, podría pasarte lo siguiente: eres pesimista y te aceptas así. Andas todo el día quejándote de todo y echando la culpa a los otros de lo que te pasa. Y piensas que ya estás bien porque tienes integrado a tu pesimista. ¡Pero atención, falta que integres a tu optimista! Y falta también que seas consciente de que eres tú el responsable de tu pesimismo, no los demás.

Ejercicio: visualización integrativa

¿Cuáles son los pasos?

  1. Identificar lo que excluyes de ti mismo (darte cuenta) .
  2. Verlo y nombrarlo.
  3. Incluirlo y abrazarlo.

Siéntate en un lugar tranquilo, donde nadie pueda molestarte. Toma tres respiraciones profundas. Cierra los ojos. Ahora en tu pantalla mental apareces tú.  Miras a tu alrededor. Buscas a alguien. Por ejemplo tu “yo pesimista”. Respira profundamente y en algún momento esta parte tuya aparecerá. Puede representarse en una persona externa, tú mismo, o algún objeto u otra forma más creativa. Observa lo que sucede. No juzgues. Respira. Después en la imagen mental o allí donde estés sentado, abre los brazos para recibir y abrazar esta parte tuya excluida.

Si verbalizarlo te ayuda, durante el ejercicio, puedes acompañar los movimientos con frases. Por ejemplo mientras haces la visualización, decir veo mi parte pesimista. Veo que te he rechazado. Veo que eres una parte de mí. Te acepto y te doy un lugar en mi vida. Etc.

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La reconciliación lleva al amor

Cuántas veces has escuchado a otros decirte que algo estaba “mal en ti”. Y te has sentido herido. Y has sentido que para conseguir el amor de esa persona o para encajar en tu entorno tenías que cambiar algo de ti. Ahora ya sabes que no hay nada “mal”, simplemente tienes que llegar al centro de la línea de opuestos para vivir en equilibrio con tu ser. Si tú estás en equilibrio, lo externo se equilibrará.

Y este es un reto grande porque quién más te critica (la voz que habla) eres tú mismo: tu tarea es aceptar todo tu ser y no rechazar nada. ¡Uauuu!

La relación con los otros es una manera para empezar a identificar tus partes excluidas.
¡La terapia individual es otra manera sencilla!
La reconciliación de todas tus partes oscuras te lleva a la paz interior.
La reconciliación lleva al amor.
Y este es un movimiento hacia la vida.
Un movimiento de inclusión que te libera y te permite avanzar hacia la libertad del ser.

¿Te da miedo conocer al agresor que eres? ¿No quieres sentir tu parte pesimista? ¿Te dan miedo tus miedos? Entonces te acompaño a sentir y atravesar estas emociones.
En la Terapia individual hay un espacio para ello.
¡Cuenta conmigo!

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Fotografías e imágenes: B. Depares Martínez y J. Mullor, Fotografías de paisajes y Reportajes.

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