AMAR Y AMAR

B. Depares Amar y Amar4

Amar desde la libertad del ser. Desde el compromiso. Desde el respeto. Desde la escucha y la observación de uno mismo, y después la del otro. Desde el afrontar los miedos e inseguridades. Amar queriendo avanzar, crecer, ampliar y enriquecer lo propio con el otro. Amar reflejando al otro y proyectando en el otro, algo tan propio del juego relacional. Amar pasando por encima de lo que habíamos pensando. Qué tonto pensar… Amar abriéndose al amor en sí. A sentir que perteneces y permitirte pertenecer. Amar sabiendo que a pesar de la cercanía estamos solos. Amar sabiendo que no somos dos, que somos uno. Amar sabiendo que lo primero es amar la vida. Amar sabiendo que es de locos. Amar desde el corazón, el sexo, el cuerpo y el silencio de los pensamientos. Amar con una mirada. Amar agradeciendo a la vida, al universo y a la propia persona el acompañamiento. Amar desde la gratitud. Amar sabiendo lo imperfecta que es la vida y los imperfectos que son los amantes. Amar olvidando lo ridículo de cada uno para caminar hacia el presente. Amar desde la consciencia. Amar lo auténtico, lo simple, lo cotidiano. Amar sabiendo que no sabes amar…
En todo, Amar y Amar…

Todos los pensamientos en el siguiente enlace: PENSAMIENTOS DEL SER.

Fotografía: B. Depares Martínez

EN EL INTERIOR DEL LABERINTO

Entrando en estados alterados de conciencia

Habían dicho que teníamos un descanso de la clase y decidí aprovechar para ir a ver el laberinto. Una persona de la casa rural me indicó como seguir por el camino de tierra. Después de andar un rato ya me había adentrado en el bosque, y a un lado del camino estaba el laberinto. Estaba hecho de pequeñas piedras en el suelo. Y era bastante grande. No parecía difícil… No lo dudé ni un momento y me coloqué en la entrada. Empezaba una aventura que no sabía adónde me llevaría. Y lo mejor es que delante de mí había una chica que había empezado poco antes que yo. Al principio fue divertido. Iba saltando, jugando, tocando las hojas, pero pronto empecé a sentirme cansada. Sólo se escuchaba el silencio, nuestras pisadas, y nuestras respiraciones aceleradas, y todo nuestro ruido mental. Y empecé a ir hacia adentro. Aquello parecía más largo de lo que había imaginado, y en lugar de estar más cerca del centro y del final, cada vez parecía que estaba más lejos. ¿Estaba haciendo algo mal? ¿Iba en la dirección correcta? Seguir leyendo «EN EL INTERIOR DEL LABERINTO»