Después de un tiempo de silencio, siento mucha alegría al volver a escribir aquí y compartir algunas novedades.
Ha sido un año de grandes cambios y de mucha vida. Mi pequeña ya tiene un año —el tiempo ha pasado volando— y mi hijo mayor, con 14, me recuerda cada día cómo la vida se renueva en cada etapa. Este tiempo lo he dedicado a cuidar, descansar y también a integrar nuevas responsabilidades profesionales que me ilusionan profundamente.
Desde hace unos meses formo parte del equipo del Instituto Vivir en Plenitud, donde colaboro con Silvia Marín en su propósito de llevar una nueva mirada sistémica al mundo, profundizando en la base teórica y vivencial de las Constelaciones Familiares.
Es una experiencia profundamente gratificante ver cómo los alumnos se transforman a lo largo del proceso: cómo toman la fuerza de su familia, se reconcilian con su historia y abren el corazón a la vida tal como es. Gracias a la vida por tanto. 💛


