¡Cariño, he hecho tres sanaciones en el tren!

Tres años atrás, en el verano del 2009, trabajaba en una productora audiovisual y guiada por una extraña atracción me fui sola a Madrid para hacer el Seminario de LA RECONEXIÓN®. Lo que ocurre en los seminarios es difícil de explicar en palabras. El poder y la fuerza de estas frecuencias es inmenso. El martes a las 19h acababa el seminario y a las 20:30h cogía el último AVE dirección Barcelona. Lo que sucedió a continuación fue bastante insólito…

Sanacion Reconectiva en el tren AVEDe vuelta a Barcelona, continuaba super excitada por el seminario cuando decidí ir a ver el vagón bar. De camino, en un asiento vi a un hombre que expresaba mucho dolor con su rostro. De nuevo en mi sitio volví a mirarle y pensé – no hay duda, este hombre tiene mucho dolor-. Sentada en mi asiento empezó una lucha interior entre dos de mis yos. Uno de ellos decía – tienes que ayudarle, se está muriendo de dolor– , y el otro – no te atrevas, no pienses en ello, ¡quieta, quieta! – . Me levanté y fui hasta aquel hombre. Tenía la pierna escayolada y colocada encima de los asientos. Le saludé y le pregunté si le dolía. Contestó que sí y le dije – pues miré, justamente vengo de un seminario de Sanación Reconectiva, si no le importa…-. Ahí estaba yo, en medio del vagón de tren moviendo las manos en el aire.  No sabía cómo colocarme. ¿En los asientos o por el pasillo? Tampoco quería alejarme mucho, porque la gente empezaba a mirarme. Y aquel pobre hombre también me miraba. Era una situación rara y decidí charlar con él mientras hacía la sanación. – ¿Y cómo se llama usted?–  él – Jesús-. Me contó que se le habían caído unos cristales encima, que tenía la pierna destrozada, le dolía mucho y cuando llegase a Barcelona le estaba esperando su mujer María y una ambulancia para llevarlo al hospital y operarle.

En mitad de la historia, unos asientos más atrás otro hombre levantó la mano. Y yo pensé – yo no soy la camarera, ¿y este qué quiere?-.  Dejé un momento a Jesús y me acerqué a este otro hombre que me dijo que si podía pasar a verle a él cuando acabara. ¡Otra persona quería sanación! ¡Aaaaaaaaaaaaaaaah! Por supuesto, le dije que al acabar iría con él. ¿Eeeee, yo no trabajo en una productora audiovisual? ¿Qué estoy haciendo?  Además, me di cuenta de que en la Sanación para Jesús estaba haciendo cosas que habían dicho en el seminario que no tenía que hacer: estaba hablando con la persona, además la persona tenía los ojos abiertos, no me estaba alejando mucho de la persona cuando justamente la sanación Reconectiva requería distancia, y había más gente allí… mirando… ay, ay, ay… Después de unos minutos, le dije a Jesús que no le quería molestar más y que le deseaba que la operación le fuera muy bien. Jesús me dijo que le dolía menos la pierna y me dio las gracias. Y yo pensé, – ¿qué va a decir este pobre hombre cuando una extraña está unos minutos moviendo las manos en el aire a su alrededor?-.

Entonces fui a hablar con el otro hombre que tenía curiosidad por lo que estaba haciendo. Le expliqué y me retiré a mi asiento. En 1 minuto tenía a este hombre sentado a mi lado. ¡Quería más! Muy bien. Intentando imitar a Eric Pearl le hice poner su mano en horizontal y yo intenté mover mis manos alrededor de la suya. Me hice un poco de lío. Y yo – ¿lo notas?- Y él – -.  Al cabo de un rato de energías y charla volvió satisfecho a su asiento.

Justo en aquel momento escuché algo de la conversación telefónica de la persona que tenía en los asientos de delante. Decía que se encontraba mal. Le dolía aquí y allá. Yo ya estaba lanzadísima. Pensé – Sanación Reconectiva a distancia. No le voy a decir nada. Y en un ratito ya te encontrarás mejor- . Cerré los ojos y me di cuenta que se podía hacer con los ojos abiertos, así que los abrí y dejé fluir las frecuencias. Pim, pam, y ¡listo!

A las 23:30h llegaba a Barcelona. Mi pareja me había ido a buscar a la estación después de mi gran aventura. Abrí la puerta del coche y con una gran sonrisa le dije – ¡Cariño, he hecho tres sanaciones en el tren!-. La cara de mi pareja era un poema. Y yo continuaba con un subidón… Todavía me dura…

REFLEXIÓN

Una de las cosas que siempre comenta Eric Pearl es que una vez finalizado el seminario cualquier persona puede interactuar con estas frecuencias y usarlas con facilidad. Supongo que lo único que se necesita son ganas y un poco de valentía. Jamás pensé que mi vuelta a Barcelona sería así, y por supuesto este seminario cambió mi vida para siempre.

2 comentarios sobre “¡Cariño, he hecho tres sanaciones en el tren!

  • FABULOSO BEATRIZ, ES IMPRESIONANTE Y A LA VEZ APASIONANTE. UFFFFF MENUDO SUBIDON TUVISTE, Y QUE VALIENTE FUISTE PARA ATREVERTE A EMPEZAR TAN RAPIDO A UNA HORA DE TERMINAR EL SEMINARIO.
    YA NOS VEREMOS EN EL SEMINARIO, YA TENGO GANAS DE IRRRRRRR
    BESOS

    • ¡Hola Reyes!
      Síiiiii, MENUDO SUBIDÓN!!!!! Sinceramente, en aquel momento no era consciente de lo que estaba haciendo ni sucediendo en mi vida. Sin querer, me vi envuelta en aquello que sólo sería el inicio de muchísimas más sesiones de Sanación y Reconexión. ¡Por supuesto, nos vemos en el seminario! ¡Un abrazo!
      Beatriz

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