Terapia individual

¿QUÉ ES HACER TERAPIA INDIVIDUAL?

La terapia individual es un acompañamiento personal que tiene el propósito de que la persona aprenda una nueva manera de ver y de estar en la vida. El proceso terapéutico apoya a la persona en su crecimiento personal, en la autoresolución de sus propios conflictos, el conocimiento de su carácter, el descubrimiento de su verdadero yo, y el aprendizaje de vivir el presente y ser responsable de la propia vida.

Distanciándose del enfoque clásico de la terapia psicoanalítica donde el cliente (tratado más bien como un paciente) establece un monólogo y el terapeuta escucha sin intervenir, el proceso individual ahora propuesto es más integrador y contemporáneo. Se establece una relación real entre cliente y terapeuta, y este último propone distintos feedbacks o dinámicas encaminadas a la toma de conciencia. Se trata de aprender a escucharse a uno mismo para reconocerse, comprenderse y encontrar recursos para volver al equilibrio y poder así avanzar en la propia vida. El ajetreo de los ritmos de vida actuales no permite a menudo encontrar un espacio para ello y para el autoconocimiento.

“La terapia es un espacio creativo en el que puede darse un nivel de verdad que sólo es equiparable al “trance” del artista y al ensimismamiento, concentración y absorción de los niños perdidos en un juego. Muchas personas son incapaces de jugar, no experimentan ese estado de reposo a partir del cual puede elaborarse cualquier cosa creativa. Jugar es una terapia per se.”

Cabe destacar que la terapia individual se puede realizar de dos maneras: en una versión más corta enfocada a la solución o cuestionamiento de un problema puntual que trae el cliente; o en una versión más amplia destinada al conocimiento en profundidad de la propia persona para poder manifestar cambios duraderos en distintos ámbitos de su vida.

La última finalidad es que el cliente adquiera un profundo conocimiento de sí mismo y herramientas para desarrollarse y tener una vida más plena. Además, el acompañamiento terapéutico proporciona una gran seguridad y confianza si se atraviesan momentos difíciles, ya que la persona sabe que dispone de un soporte durante el tiempo que necesite.

¿CUÁL ES LA METODOLOGÍA EN LA TERAPIA INDIVIDUAL?

El pilar fundamental en la terapia individual es la Gestalt. Después, se aplican también ejercicios de mindfulness (plena atención en el ahora), bioenergética o terapia sistémica familiar, entre otros.

La terapia Gestalt nos ayuda a estar en el presente conectando con el aquí y el ahora, para tomar conciencia de lo que nos sucede y poder transformarlo, adquiriendo al mismo tiempo  responsabilidad de cada uno de nuestros actos. Por ello, la Gestalt es casi un estilo de vida o una forma de estar en el mundo. La Gestalt nos explica que el cuerpo tiene unas necesidades físicas y psicológicas. Muchas de esas necesidades no son atendidas, de manera que no se acaban de completar nunca. Nuestro cuerpo desarrolla mecanismos alternativos como la angustia u otros sentimientos extremos para poder continuar manteniendo el equilibrio. Gestalt nos propone cerrar o completar estos procesos que tenemos pendientes hace tiempo y que al no ser atendidos se han acabado manifestando en un desorden físico o psicológico. Además, Gestalt reconoce que el cuerpo tiene la capacidad para autorregularse, en lo que se conoce como homeostasis, es decir, que si lo orientamos correctamente el organismo es sabio y sabe cómo sanarse.

“Se trata de sobrepasar los límites tradicionales de la Psicología para proponer una percepción de la persona en su totalidad: mental, emocional, creativa, corporal y espiritual.”

Gestalt también propone un trabajo con los sueños, como una manera de integrar ciertas emociones y sentimientos ocultos que en los sueños inconscientes nocturnos se manifiestan con facilidad. Alejándose de la interpretación subjetiva del sueño, en Gestalt nos centramos en las emociones vividas durante el mismo, reproduciéndolas en la terapia. De esta manera, la persona reconoce la parte de él mismo que evita y que le impide estar completo. Más que traer el sueño a la mente, entramos en el sueño.

Fritz Perls creador, junto a su esposa, de la Terapia Gestalt.

El mindfulness nos ayuda a gestionar el estrés mediante la atención de nuestra respiración, los sentimientos, los pensamientos, las sensaciones corporales y las del entorno, sin emitir ningún juicio. La clave está en conectar con el presente a través de los sentidos.

La bioenergética es una terapia que trabaja enfocada al cuerpo, entendiendo que todo lo que nos sucede y ha sucedido ha quedado almacenado y reflejado en nuestro cuerpo. A través de ejercicios de bioenergética, movimientos expresivos o respiraciones, el cliente puede contactar con las emociones reprimidas y convertidas en tensiones corporales, para liberarlas y restablecer el flujo de energía vital que había sido interrumpido.

La terapia sistémica familiar son las Constelaciones Familiares que también pueden realizarse en consulta individual. Mirar la red de vínculos en los que estamos insertados puede proporcionar en un momento determinado un alivio, y mayor comprensión y claridad sobre determinados hechos del pasado. En las Constelaciones Familiares aparecen soluciones que hacen fluir la vida y el amor hacía el bienestar y el alivio de todos los miembros de la familia o del sistema.

LOS ORÍGENES – La Psicología Humanista

La terapia Gestalt, la terapia sistémica o la terapia corporal (bioenergética) se engloban dentro de un marco de terapias más espirituales que observan al ser humano como un todo, donde cuerpo y alma están conectados. Todas estas nuevas formas de introspección de la psique se encuentran dentro de la llamada Psicología Humanista, nacida en los años 50-60 como una respuesta a la metodología más reduccionista del psicoanálisis freudiano y del conductismo.

“El objetivo de la terapia es aumentar la conciencia del cliente respecto a su propia existencia y ayudarle a que la experimente como real.”

La Psicología Humanista se caracterizó por apoyarse en una concepción del ser humano de índole filosófica desde donde se abordan temáticas como la libertad de decisión, la búsqueda de sentido, la experiencia inmediata y la personalidad como un proceso en desarrollo. En el aporte de figuras disidentes de la ortodoxia freudiana, se pueden contar como influencias: a Erich Fromm, con su foco en la búsqueda existencial de los seres humanos, a Karen Horney, a Erik Erikson, con su concepción sociocultural del desarrollo humano, a Fritz Perls y el desarrollo de la Terapia Gestalt, a Carl Gustav Jung, con su estudio de la espiritualidad humana y su lucha por autodesarrollarse, a Alfred Adler, con el complejo de inferioridad y su ulterior voluntad de poderío, a Wilhelm Reich, con su reivindicación del cuerpo en la Psicoterapia, a Eric Berne, padre del Análisis Transaccional, con su contribución sobre los juegos psicológicos y el guión psicológico.

Cabe destacar la simplicidad de esta forma de hacer terapia, ya que por encima de técnicas, prima la actitud y la relación real entre terapeuta y cliente. Además de una fe en la capacidad autorreguladora del organismo y una actitud perceptiva del terapeuta, que se apoya en la propia madurez y el contacto con la vida para convertirse en un instrumento creativo y capaz de transmitir la salud. Ante todo, se busca la autenticidad del momento.

Fuentes: Terapia Gestalt, la vía del vacío fértil (F. Peñarrubia), Manual Práctico de Psicoterapia Gestalt (A. Martín), Wikipedia.

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